Muchas veces hemos leído o escuchado que cuando practicamos
tai chi debemos de ser como el sauce, un árbol profundamente enraizado, con un
fuerte tronco y con unas ramas flexibles que permite soportar la acción del
viento sin romperse, adaptándose a la fuerza y velocidad del mismo, volviendo a
su posición original una vez ha cesado este. En nuestros inicios en la práctica
de la forma del tai chi, estamos rígidos, no tenemos un buen equilibrio ni una
buena estructura, no estamos nada enraizados, ni de lejos nos parecemos al
comportamiento del sauce, pero con el tiempo vamos adquiriendo equilibrio, tenemos
una mejor estructura y estamos más relajados. Nuestro movimiento fluido y
estable es más parecido en apariencia al comportamiento del árbol. Pero, ¿qué
ocurre cuando nuestro cuerpo es azotado por el viento? Es decir, ¿qué ocurre
cuando somos sometidos a una ligera presión por parte de nuestro compañero?
¿seremos capaces de mantenernos enraizados?, ¿de ir adaptando nuestra
estructura al cambio continúo producido por el empuje? ¿de que nuestro cuerpo
se mantenga relajado?
Esto solamente es posible conseguirlo con un intenso trabajo
realizado en parejas, a través de métodos que nos van enseñando a escuchar a
través de nuestra piel (notar la presión), a comprender la intención (según sea
la presión que recibimos), a ceder o lo que es lo mismo movernos de acuerdo a
la dirección del empuje de tal manera que sigamos manteniendo una estructura
adecuada, conservemos nuestro enraizamiento y seamos capaces de utilizar su energía
en nuestro favor. Todo ello son energías, unas energías muy sutiles que llevan
mucho tiempo y trabajo comprenderlas en primer lugar y luego interiorizarlas.
Mantenernos relajados en todo momento, si nos resultó difícil relajarnos al
practicar la forma, aún más difícil es mantenerse relajado al trabajar bajo la
presión de un compañero y sobre todo bajo la presión de nuestros pensamientos
(tengo que hacerlo bien, he de ganar, no me puede mover, etc.)
Además, mientras la práctica de la forma tonifica las
piernas, el trabajo de empuje de manos (tui shou) nos permite tonificar los
brazos y favorecer enormemente la coordinación. Complementándose un
trabajo con el otro, y favoreciéndose ambos.
Os pongo un vídeo que me mandó Manolo Mazón
En este vídeo, gracias a que Manolo exagera los movimientos para que lo comprendamos, podemos comprobar los errores más comunes que se cometen cuando recibimos un empuje (yang) con el brazo izquierdo por parte de nuestro compañero a la altura de nuestra cadera derecha, al que tendremos que ceder (yin). El error más común es desplazar demasiado nuestro peso hacia nuestra pierna derecha, estirándose esta y desplazando el centro de gravedad, lo que permitirá a nuestro compañero aprovecharse para terminar de desenraizarnos y desplazarnos con facilidad. Otro error común es que si recibimos el empuje en la cadera derecha llevemos el peso a nuestra pierna izquierda, cerrando la ingle izquierda, nuevamente perderemos enraizamiento y nos desplazarán con facilidad. La forma correcta de hacerlo sería ceder a la presión con el movimiento de nuestra cadera, desplazando el peso ligeramente hacia la pierna derecha (hasta un 60% pierna derecha, 40% izquierda aproximadamente) a la vez que nos asentamos en la pierna derecha flexionando la rodilla y cerrando la ingle derecha, de esta manera vamos absorbiendo su fuerza mientras esta se debilita, manteniendo nuestro enraizamiento y estando en condiciones de devolverla.
Esto sería un ejemplo de cómo vamos comprendiendo a través
de la explicación, posteriormente con el trabajo en parejas comprobaremos que
esto es así y con su posterior repetición terminaremos interiorizándolo, hasta
llegar a hacerlo sin necesidad de pensarlo, es decir convirtiéndolo en un
movimiento natural. Esto además servirá para conseguir una mejor estructura al realizar la forma y los beneficios de esta se multiplicarán.
Leemos en los clásicos "haz la forma como si estuvieras combatiendo con un enemigo imaginario", para conseguirlo nada mejor que haber realizado mucho trabajo en parejas, nos será más fácil imaginárnoslo y darle sentido a la práctica.
Leemos en los clásicos "haz la forma como si estuvieras combatiendo con un enemigo imaginario", para conseguirlo nada mejor que haber realizado mucho trabajo en parejas, nos será más fácil imaginárnoslo y darle sentido a la práctica.